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Por: Doctor Carlos Andrés Gómez

«Sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos».

Goethe. Kläffer

Youtube lo volvió a hacer

No porque sea mi amigo sostengo que Juan Carlos Monedero es un excelente filósofo y una voz muy autorizada en la opinión pública. Al contrario, es mi amigo por esas razones, he procurado su amistad por reconocer esos méritos. Desde que conocí su trabajo intelectual, hace ya varios años, lo he seguido con admiración, como discípulo que bebe de las fuentes de un auténtico maestro. Nos unen la fe y la filosofía, que han determinado los rumbos de nuestra vida académica, en los que hemos encontrado muy buenos amigos, pero, también, fieros enemigos.

Como quien respira por la herida, incapaz de refutar con argumentos de peso las ideas del contendor, Youtube ha recurrido, nuevamente, a la censura, esta vez, contra Juan Carlos, por mostrar las falsedades del establishment con respecto a la pandemia. Si bien Juan Carlos viene refiriéndose al tema hace un tiempo en distintas entrevistas, fue la presentación de su libro Año 2020: Argentina y el mundo bajo cuarentena en el programa Contra Cara del canal TLV1 (que puede verse aquí: Facebook) lo que colmó la paciencia de la nueva policía progresista y que tiene en la OMS a uno de sus más terribles órganos de control.

Con un enorme descaro, Youtube afirma que, en la presentación del libro, hay “desinformación médica”, pero, posteriormente, confiesa su ciega obediencia al poder, es decir, delata, sin ninguna vergüenza, cuál es la verdadera motivación de su acto inmoral:


“En Youtube no se permiten las afirmaciones del COVID-19 que contradigan la opinión de consenso entre los expertos de las autoridades sanitarias locales o de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”

Nótese que, propiamente, los administradores de Youtube no dan razones. Podría decirse ―parafraseando el célebre discurso de Unamuno en Salamanca (Día de la raza, 1936) ―, que actúan con la razón de la fuerza y no con la fuerza de la razón, confirmando las ideas de Juan Carlos en su libro y, obviamente, en su presentación ya tan difundida.

Los censores de Youtube dejan ver su temor a opiniones disidentes y nos tratan como estúpidos, incapaces de juzgar con nuestros propios criterios. Tampoco ha bastado para dichos censores ―que, como el sanedrín, actúan en las tinieblas y nunca dan la cara― que el libro cuente con un brillante prólogo de la Dra. Roxana Bruno, bioquímica y doctora en Inmunología. El lema de Youtube, a partir de ahora, podría ser quia nominor leo (porque me llamo león). Esa pareciera ser la pseudo-justificación de su reprobable conducta y de su escalofriante persecución a quienes no nos alineamos con las ideas del Nuevo Orden Mundial, obedeciendo como borregos todas las medidas que impone la tan cuestionable OMS.

Cuando el clero modernista y marxista de una universidad cuyo nombre no quiero recordar optó por despedirme sin justa causa debido a mi posición política acorde con la enseñanza social de la Iglesia, un buen amigo me llamó para saludarme y, pensé yo, para condolerse. Sin embargo, contra toda sospecha, sus palabras fueron: “felicidades por tu nueva medalla”. Inicialmente, pensé que se trataba de una broma cruel o de una ironía, pero, realmente, mi amigo hablaba con sinceridad. Ser herido o perseguido por causa de la verdad, del bien y de la justicia es un honor. Cada golpe que nos dan a los contrarrevolucionarios es una medalla, un galardón, y, a decir verdad, Juan Carlos Monedero no tiene pocos. Lo sé con certeza, lo celebro y me sigue inspirando en mis propias luchas.

Exhortando a los lectores a una profunda reflexión sobre lo ocurrido, termino con las palabras de Séneca al tirano Nerón que se citan en la introducción de Año 2020: Argentina y el mundo bajo cuarentena y que Juan Carlos recordó en su presentación: “Tu poder radica en mi miedo. Ya no te tengo miedo; por tanto, tú ya no tienes poder”.

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