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¿LOS HIJOS SON “PLANEADOS”?

10 de Enero, 2020

Publicado por Instituto de Investigación Social Solidaridad

Autor: Maria Josie Hernandez Cabrera
 
O mejor dicho ¿se pueden planear los hijos? 
 
Los hijos son planeados, ¡claro que sí! Son perfectamente planeados POR DIOS, todos somos un pensamiento de Dios. 
 
A veces nos sentimos muy dueños de la decisión de traer o no hijos al mundo, y podría ser una trampa. Nuestra participación, aunque libre, y a veces con gran conocimiento, es muy limitada. 
 
Yo debo decir que nunca aprecié tanto el don de ser co-creadora con Dios, y de transmitir la vida, hasta que hace 2 años, perdí a mis dos bebés, con 6 meses de diferencia. Antes de estos dolorosísimos sucesos, pensaba que podía embarazarme en cualquier momento, y que siempre podría traer un bebé sano al mundo. Pero Dios nos dio una enorme lección de humildad. 
 
También cuando me embaracé de Gianna, nuestra cuarta hija, casi inmediatamente después de que naciera David, también Dios nos dio una gran lección. 
 
Pensábamos que teníamos dominado el tema de la “planeación” natural familiar, teníamos el termómetro de fertilidad más sofisticado y caro del mundo… ¡y nada! ¡Sorpresa! Dios tenía otros planes. 
 
Así que nuestra amada Gianna, fue perfectamente planeada, pero no por nosotros. Fue -cien por ciento- idea de Dios. 
 
Yo acababa de tener una cesárea apenas unos meses atrás. Por salud -decían los médicos- debía esperar dos años para embarazarme de nuevo. A pesar de nuestra decisión “responsable” de esperar y nuestro sofisticado método de “planeación” familiar, Dios tenía un proyecto superior al nuestro y por eso nos envió a Gianna tan pronto. 
 
Ahora que conozco mejor el tema, gracias al Modelo Creighton, y después de haber perdido a mis dos bebés, supe que tenía un problema de salud. Me di cuenta que de volver a embarazarme, perdería a mi bebé casi inevitablemente, y hasta podía poner en peligro mi vida (en mi segunda pérdida, tuvieron que operarme de emergencia y ponerme dos transfusiones de sangre).
 
Mi participación responsable en este proceso, era evitar un embarazo hasta que pudiera corregir mi problema. En este caso debía ejercer mi Paternidad Responsable buscando ayuda profesional y postergando un posible embarazo. 
 
Dos años después cuando el panorama se veía mejor para traer a otro bebé, encontramos varias complicaciones en nuestro último embarazo. Así que tuve que tomar una cantidad exhorbitante de medicamentos y suplementos, además de inyecciones diarias de progesterona y anticoagulantes, y tuve que tener controles muy estrictos. 
 
A pesar de haber tomado todas estas medidas, tuvimos que despedirnos de Jacob a los 5 meses de gestación, con otra hemorragia, otra cirugía de emergencia y más transfusiones. ¡Qué prueba tan dura Señor!
 
Desde el principio del embarazo de Jacob, me refirieron de un especialista a otro, porque siempre encontraban algo preocupante en los ultrasonidos y en los exámenes. 
 
Durante todo este proceso estuvimos abandonados en las manos de Dios y en su voluntad, que nos ha enseñado a confiar ciegamente. 
 
Y aquí seguimos a tropezones y a veces sin entender nada, pero confiando y ABIERTOS A LA VIDA, con enormes deseos de tener una familia grande, mientras esté en los planes de Dios. 
 
Por otro lado, y siguiendo el hilo de interesantes conversaciones que he tenido con familias ejemplares (algunas afirman que los hijos pueden planearse, otras que son siempre voluntad de Dios) debo decir que he estado de acuerdo con todas. 
 
Los hijos sí son planeados. Planeados por Dios. Dios nos ha dado los medios para postergar embarazos por causas justas. Y eso es parte de ejercer la Paternidad Responsable. Siempre y cuando estemos abiertos generosamente a la vida y eduquemos a los hijos en la fe. 
 
“Planear” embarazos por motivos egoístas, como comodidad, o por otras cuestiones frívolas (necesito disfrutar más de la vida, necesito un mejor carro, una casa más grande, electrónicos de última tecnología, tiempo para mí, vacaciones, darle tableta y computadora a cada hijo, los juguetes más caros, ropa de tal o cual marca… etc), por muy naturales que sean nuestros métodos, es un una ingratitud y una falta muy grande contra Dios, el Creador y amante de la Vida. 
 
Por otro lado, en el tema de la apertura generosa a la vida (que es tan difícil de aceptar para tantas familias), debemos entender que seguir a Cristo duele. Podemos ser el joven rico que decide no seguirlo por temor a la exigencia de renunciar a todo, o podemos decirle “me es muy difícil Señor esto que me pides, pero dame la gracia de poder hacerlo”. 
 
Posiblemente habrá muchas personas en franco desacuerdo con este escrito ¡por supuesto! No soy teóloga, ni filósofa, ni especialista en Bioética. Solo soy una simple madre católica, aprendiendo cada día más sobre su fe y sobre el abandono confiado a la Providencia Divina. 
 
Lo único que puedo decirte con absoluta seguridad, es que abrirte a la vida y dejar que sea Dios quien planee tu familia, te traerá mas retos, satisfacciones y alegrías de las que jamás habrías podido imaginar. 
 
MariaJosie HernandezCabrera
del blog @DanielyMariaOnline

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